Saturday, August 11, 2012

La tercera es la vencida

Alguna vez les ha pasado que en uno de esos viajes que uno hace en su juventud conoce a personas que marcan sus vidas de una manera extraña, y en algún punto llegan a sentirse atraídas hacia ellas?

Es una sensación inexplicable, porque sabes que fuera de esa burbuja de ese tiempo/espacio ustedes nunca pudiesen tener algo estable por la gran incompatibilidad de caracteres, pero en ese momento, la combinación de una ciudad extraña, una persona diferente, los acentos que buscan un común denominador para entenderse, la adrenalina que fluye en los cuerpos frente a no saber lo que puede pasar, y la torpeza de dos extraños que se vuelven niños idiotas frente al otro por no saber como reaccionar ante la situación.

Ese sentimiento...

Y luego que pasa el momento, y uno vuelve a su vida normal, se queda el contacto aunque no tan frecuente, con la duda de lo que pudo haber pasado si coincidiésemos en nuestro hábitat.

Y pasan los años y el destino nos junta. Y es en esa segunda oportunidad cósmica que llegamos a conocernos verdaderamente y recordar el pasado, ese día de mayo en que nuestros caminos se cruzaron en la víspera de mi partida hacia la que en ese entonces llamaba mi ciudad, esa tarde espontánea de dejarnos llevar por los impulsos, de no pensar mucho, de reír demasiado, de esconder alguno que otro secreto que nos esperaba ansioso en casa, y luego todo lo que nos perdimos en ese hiato del que el tiempo se encargó para al fin, luego de continuos días de ponernos al tanto, crear nuevos momentos que siempre vivirán en una parte muy especial del corazón, con la esperanza de repetirlos la próxima vez que el universo nos coloque en el mismo lugar.

La tercera es la vencida.

Monday, April 16, 2012

una dosis de realidad

Con casi un año sin escribir en este blog, debo admitir que me estoy dando la buena vida. Viviendo en mi ciudad favorita con "todos los gastos pagos" (léase, mantenida) con la sola y única responsabilidad de estudiar y pasar mi curso que dura un año y medio... Pretty easy, right?
Pues hoy, mientras continuaba mi rutina fabulosa (un mani-pedi after class) me topo con esta chica de Ecuador que fue la que me atendió.
Como yo no me puedo quedar callada y en realidad sí me intereso por las personas que están contribuyendo a mi belleza y acicalamiento, empiezo a preguntarle de su vida. Caemos en el tema de los estudios y asumí que ella había ido al "Beauty School" porque aquí todas las personas que trabajan en ese negocio deben tener un permiso a la vista de los clientes, y le pregunté sobre eso y me contestó que ella no fue a la escuela, que está trabajando porque tiene que hacerlo pero detesta ese negocio. Luego le pregunté de cómo consiguió trabajo y me habló de que cuando llegó a Estados Unidos fue lo primero que encontró y fue aprendiendo con el tiempo. Yo confirmé: "entonces no fuiste a la escuela" y me respondió: "es mucho más difícil dada mi condición" y de lo más natural me salió: "de latina? ahora tenemos muchas más posibilidades!" y me dijo: "de ilegal" (metida de pata #98765432234567898765 para los que llevan la cuenta). Como yo no podía dejarlo ahí, seguí indagando: "y hace cuanto llegaste?"
Ella: "tres años"
Yo: "y como entraste?"
Ella: "avión de Ecuador a Guatemala y de ahí autobuses, a pie, escondiéndonos entre los árboles..."
Yo: "cuánta gente vino en tu grupo?"
Ella: "conmigo entraron 7, pero el grupo era mucho mayor. Luego de ciertos puntos nos separan. Empezamos un grupo grande, luego llegamos a un punto con un guía y nos entregan a otra persona y nos dan direcciones para donde ir y a quién procurar. Son direcciones diferentes para cada grupo en que nos dividen. También nos dan dinero de cada país para movernos más rápido. Pasamos muchos túneles subterráneos, pero es más lo que caminamos al aire libre."
Yo: "Cuánto tiempo te tomó llegar?"
Ella: "Como un mes"
Yo: "Cuánto pagaste?"
Ella: "15 mil dólares"
Ahí no supe que más decir... Cuando me recompuse del shock le pregunté por qué hizo el viaje, me dijo que la calidad de vida en su pueblo era precaria y que ya su hermana había hecho el viaje y consiguió una persona que le pagara para que ella pudiese venir también y que se lo podía devolver a plazos sin intereses muy altos. Ella lo vio como oportunidad y salió para acá. Ahora tiene 21 años recién cumplidos. Cuando llegó todavía no había cumplido los 18. Me puse a pensar (y para mi sorpresa y metida de pata #98765432234567898765 +1, lo dije out loud): "Yo no se cómo tu pudiste hacer eso tan jovencita y arriesgarte de esa manera", a lo que ella contestó que aparte de su hermana, todas sus vecinas y la mayoría de sus amigos lo han hecho y en una gran mayoría de los casos esos viajes salen sin inconvenientes. Por supuesto, le pregunté si se había dado un susto con la policía en algún momento... y me respondió que sí, que hubo varias ocasiones en las cuales sí estuvieron al punto de ser descubiertos pero que al final no pasó nada. Terminamos la conversación en tono amigable: le dije que ella era muy valiente al hacer eso y ella me dijo que no se consideraba de tal manera, que más personas de las que creo hacen eso todos los días. Le di las gracias por atenderme y tomé rumbo hacia mi casa.
Fue una noche bastante esclarecedora, y me bajó bastante los pies a la tierra, porque esta chica, con 21 años todavía no ha ido a la universidad y está trabajando ilegalmente en un país que no es el suyo, pensando en volver a su patria para ir a la universidad y crear un futuro con mayor posibilidades, pero tratando de buscar la manera de volver a esta "land of the free" y vivir el "sueño americano" al mismo tiempo.
Le tomé un gran respeto, y a los millones de personas que así llegan a un país creyendo que van a encontrar lo que no han disfrutado en la tierra que los vio nacer...